A quien corresponda


Aún no te pienso ni te tengo en mi cabeza. Aún no conozco tu voz ni sé cómo te ríes, o cómo lloras, o cómo te llamas siquiera. Aún no sé cómo eres, o cuánto mides, o dónde vives, o qué quieres ser en la vida...

Pero sé que ahí estás, en algún punto de esta ciudad. En algún rincón de este pueblo indiferente esperando a que yo llegue por ti como espero yo que aparezcas de entre todo este mar de gente que ahora nos está separando.

Pero ¿y qué pasará entonces cuando nos encontremos? El universo tal vez colisione. Tal vez una guerra entre dos mundos diferentes se libre hasta que no quede nada. Hasta que los corazones dejen de latir. Hasta que las personas dejen de andar sin rumbo. Hasta que el tiempo se detenga. Hasta que cada átomo de cada parte de nuestro ser luche uno contra otro para que nuestras almas se fundan en una sola. Hasta que te pueda amar y hasta que pueda ser feliz.

Pero no acabará ahí. Seguramente te vaya a amar hasta que la última de todas las estrellas se apague. Te voy a seguir hasta donde aún no ha llegado el infinito y estaré a tu lado hasta que la última vida haya desaparecido de la faz de todo lo creado.

Y esa creación no se opondrá, porque no tendrá poder sobre nosotros. Porque seremos felices y estaremos por encima de ellos; encima de todos. Porque los hombres son efímeros y sus palabras tan vanas que su odio no nos va a poder lastimar. No habrá así más días grises ni pesadillas, solo inspiración. Solo sueños por hacer realidad.

Entonces seremos eternos; inmortales. El tiempo será infinito y dejará de existir. El sol del día nunca se va a ocultar y en las noches nunca habrá despedidas. Y con cada beso, cada abrazo y cada lágrima nos habremos ganado un lugar en esta existencia. Estaremos por encima de la vida y de la muerte mismas.

Y al morir, en realidad nada morirá. Porque el amor es perpetuo. Porque todo lo que logramos quedará en la memoria de un mundo que nos vio luchar contra él mismo, con todos sus demonios y todas sus persecuciones. Con todas sus desgracias y sus adversidades. Con todos sus obstáculos y todas sus catástrofes, hasta el último día.

Sin embargo, no sé quién eres. Tal vez el momento no ha sido o tal vez no habrá momento, pero la ciudad de las estrellas espera. Recuerda que solo tenemos una oportunidad en la tierra.




Memento mori. Festina lente.